viernes, 24 de abril de 2015


VIVIENDO POR PRINCIPIOS
APLICANDO EL PRINCIPIO DE INDIVIDUALIDAD: LOS TIEMPOS DE DIOS
Hoy continuamos hablando de vivir una vida por principios y aplicaremos el principio de individualidad a  otra área importante de nuestra vida como lo son nuestros tiempos.
Puede sonar un poco diferente el término “nuestros tiempos” pero es la forma en la que la biblia se refiere a etapas de nuestra vida que tenemos que vivir y enfrentar.
La biblia menciona 603 veces la palabra tiempo según una concordancia bíblica, lo que quiere decir que esta palabra es muy interesante que la estudiemos y aprendamos qué quiere decir.

El principio de individualidad es muy importante aplicarlo a lo que son nuestros tiempos porque a través de esto podemos ver que no todos los tiempos son iguales para unos y para otros, los tiempos de Dios son perfectos para cada uno en lo individual.

Primero comenzaremos viendo que es un tiempo. Según el diccionario la palabra TIEMPO quiere decir un período determinado durante el que se realiza una acción o se desarrolla un acontecimiento. Y bíblicamente cuando se habla de tiempo en griego aparece la palabra CRONOS Y KAIROS.  La secuencia de tiempo cronológico deriva de CRONOS el  tiempo humano vital y  KAIROS que significa “momento adecuado u oportuno”. El tiempo perfecto de Dios. Dios tiene un tiempo para cada cosa, el mismo Jesús estaba consciente de que había un calendario divino que controlaba todas la cosas que acontecían en su vida como lo dice el libro de Juan 7:6 “Entonces Jesús les dijo: Mi tiempo aún no ha llegado, mas vuestro tiempo siempre está presto”.  Jesús sabía que el también tenía tiempos y etapas que debían de cumplirse; para cada uno de nosotros en lo individual también existe un calendario divino que marca nuestras etapas en la vida y que irá permitiendo que pasen una a una porque Dios tiene un tiempo para cada cosa como dice Eclesiastés 3:17Y dije yo en mi corazón: Al justo y al impío juzgará Dios; porque allí hay un TIEMPO para todo lo que se quiere y para todo lo que se hace.”

Hace varios años cuando por primera vez El Señor nos llamó a mi esposo y a mí a las misiones recibí la palabra de la esposa del Pastor de Remar en Guatemala que llamó mucho mi atención y trajo paz a mi corazón, porque era difícil para mí salir de mi país, dejar mi familia, ir a un país totalmente desconocido, República Dominicana y dejar todo, solo con una maleta cada uno, con nuestro hijo pequeño con 4 meses a comenzar de cero, a hacernos cargo de una obra allí, con otra cultura, otra gente, otras costumbres  y ella me dijo las siguientes palabras que recuerdo hasta el día de hoy “lo más importante es entender y conocer los tiempos de Dios, tu tiempo aquí terminó ahora viene otro tiempo”. Fue algo que me impactó y me llenó de esperanza, me enseñó que no debía aferrarme al tiempo que estaba viviendo porque había terminado pero que venía otro tiempo. Y puedo dar testimonio que el tiempo que inició fue todavía más precioso que el anterior, aprendí a conocer y amar ese país, con su cultura, su gente, a amar lo que Dios ponía en mis manos, algo totalmente nuevo, era Su tiempo perfecto.

Así que hoy vamos a hablar de los tiempos para nosotros y lo importante que es vivir mi tiempo y no el de otro, porque soy individual, Dios no me hizo en masa, en multitud, sino que tiene algo especial para mi vida en cada etapa que vivo y no puedo añorar lo que otros viven o tienen porque ya llegará  a mi según Su voluntad.

Reflexionaremos acerca de 4 cosas importantes para aprender a conocer los tiempos que Dios ha destinado para mí individualmente:
  1. 1.    EL TIEMPO PASADO NO ES MEJOR: La primera cosa que debemos aprender acerca de los tiempos es que si ya pasaron no podemos recuperarlos y tampoco añorarlos, desearlos y hasta entristecernos porque ya pasaron; el libro de Eclesiastés 7:10  dice “Nunca digas: ¿Cuál es la causa de que los TIEMPOS pasados fueron mejores que estos? Porque nunca de esto preguntarás con sabiduría”. Esto quiere decir que no somos sabios cuando decimos que los tiempos pasados fueron mejores porque dentro la individualidad que Dios nos ha dado cada tiempo es diferente, cada tiempo trae sus cosas buenas y sus cosas difíciles pero no podemos vivir añorando algo que no podemos recuperar.
  2. 2.    EL TIEMPO DE DIOS NO ES EL NUESTRO: Daniel 2:20 dice “Y Daniel habló y dijo: Sea bendito el nombre de Dios de siglos en siglos, porque suyos son el poder y la sabiduría. El muda los tiempos y las edades; quita reyes, y pone reyes; da la sabiduría a los sabios, y la ciencia a los entendidos.” El tiempo de Dios no es mi tiempo, El es quien tiene el poder para quitar, para poner, cambiar los tiempos, los tiempos son suyos y lo que para nosotros, para nuestro pequeño entendimiento es un tiempo imposible de vivir o pensamos que será interminable, Dios lo puede mudar o cambiar en un momento porque el Tiempo le pertenece a El. Así que es mejor decir como dice el Salmo Salmos 31:15 “En tu mano están mis TIEMPOS; Líbrame de la mano de mis enemigos y de mis perseguidores.” Reconozcamos que en Sus manos están nuestros tiempos y no consideremos el tiempo como nuestro.
  3. 3.    EL TIEMPO DE DIOS Y SU VOLUNTAD: Hace algunos años escuché de un pastor una reflexión muy bonita que quiero compartirles acerca del tiempo de Dios y Su voluntad; y es que a veces oramos y pedimos al Señor cosas que creemos que están dentro de Su voluntad y deseamos que se realicen, sin embargo Dios no lo concede nunca, y pensamos, pero cómo es posible si esto está dentro de la voluntad de Dios, pero es posible que no sea la voluntad de Dios para MI VIDA y por esa razón Dios no me lo da en ningún tiempo porque sencillamente no es para mí; así que es mejor esperar en El, sin apresurarnos, esperar en Su perfecta voluntad como dice el  Salmo 62:8Esperad en él en todo TIEMPO, oh pueblos; Derramad delante de él vuestro corazón; Dios es nuestro refugio.” Esperar en El es permitir que Su voluntad se haga en cualquiera que sea el tiempo que me toque vivir.
  4. 4.    EL TIEMPO DE DIOS ES PERFECTO Eclesiastés 3:11 dice “Todo lo hizo hermoso en su TIEMPO; y ha puesto eternidad en el corazón de ellos, sin que alcance el hombre a entender la obra que ha hecho Dios desde el principio hasta el fin.” Cuando vivimos el tiempo de Dios estamos viviendo la palabra KAIROS, debemos desear vivir en ese tiempo oportuno, Kairos como hablamos antes es el tiempo perfecto de Dios, ese tiempo en el que todo es hermoso, ese tiempo en el que las cosas pasan de manera impresionante según Su perfecta voluntad, ese tiempo en el que Dios nos permite vivir aquello que ha anhelado por años nuestro corazón. Puede ser que hemos estado orando por un trabajo, por nuestro cónyuge, por algo especial, pero si esperamos el tiempo de Dios será hermoso y será perfecto.


Así que para vivir nuestra individualidad aprendamos a vivir el tiempo de Dios para nosotros sin ver el tiempo de los demás, sin anhelar aquello que otros viven, sin añorar el pasado y sin soñar con el futuro, esperemos en Él, porque Sus tiempos son perfectos para nosotros. 

viernes, 17 de abril de 2015

APLICANDO EL PRINCIPIO DE PODER Y FORMA: SANIDAD A TRAVES DE PERDONAR.



APLICANDO EL PRINCIPIO DE PODER Y FORMA: SANIDAD A TRAVES DE PERDONAR.
Durante dos semanas hemos estado hablando acerca del PERDON una actitud del corazón que libera nuestro interior y nos permite vivir una vida abundante, llena de paz y gozo, dejando esa carga y restaurando nuestro corazón.
Hoy hablaremos también acerca de este tema y veremos cómo podemos aplicar el principio de poder y forma a lo que es perdonar ya que no solamente se trata de perdonar sino de mostrar y vivir el perdón en nosotros.
Como vimos hace algunas semanas Dios ha creado todas las cosas en este mundo con poder y forma, no podemos vivir solo en el extremo en el que la forma es mas importante que nuestro interior y tampoco podemos vivir solo en la espiritualidad sin dar la forma a lo que nuestro corazón siente.
Perdonar aplicando este principio es quitar de nuestro corazón el peso del pecado del rencor, el resentimiento, la ira o la venganza y recibiendo la sanidad en nuestro corazón a través del perdón.
El evangelio de Mateo en el capitulo 4:23 dice “Y recorrió Jesús toda Galilea, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo”. Si vemos Jesús no solamente sanaba enfermedades sino que también sanaba dolencias, que se refiere a dolores internos en nuestro corazón y una de ellas era perdonar pecados pasados y posteriormente traer sanidad de enfermedades cuando ya habían sido limpiados.
Un corazón limpio y lleno de perdón es un corazón sano, nuestro interior necesita quitar toda mancha de rencor interno y recibir sanidad para nuestro cuerpo y para nuestra alma.
Para tener sanidad perdonar es sumamente importante ya que como hablamos la semana pasada muchas personas están enfermas interiormente llenas de rencor  y de dolor por rechazos o problemas pasados y han dejado que este dolor no solo cubra sus corazones sino que también ha ido ganando terreno en sus cuerpos.
En el libro de Hebreos 12:14 y 15 dice “Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor. Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Dios; que brotando alguna raíz de amargura, os estorbe, y por ella muchos sean contaminados” en este verso dice seguid la paz con todos, porque el que no tiene paz abre la puerta a la amargura y de su interior en vez de brotar ríos de agua viva, empiezan a brotar ríos de amargura que terminarán contaminando nuestro cuerpo y no solo a nosotros sino a los que tenemos cerca.
Pero cómo puedo aplicar el principio de poder y forma para poder perdonar y recibir sanidad? La palabra de Dios nos da señales y guías para poder perdonar y no solo hacerlo en el corazón sino darle forma a ese perdón a través actitudes que podemos tener.
 2 Crónicas 7:14 dice “si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra.”
  1. 1.    HUMILLARSE: El primer paso que debemos tomar perdonar es Humillarse. Cuando nos humillamos dejamos el orgullo y la altivez, bajamos la cabeza, aceptamos la situación, reconocemos nuestra condición y dejamos el amor propio; abrimos la puerta para poder recibir esa sanidad que nuestro corazón necesita. El Salmo 147:6: dice “Jehová exalta a los humildes, Y HUMILLA a los impíos hasta la tierra.” La humildad nos permite reconocer el pecado que hay en nuestro corazón al no perdonar y busca el librarse pronto de ese sentimiento. La humillación no solo debe ser interna sino también externa y tomar forma en nuestras actitudes y nuestra forma de vivir la vida.  No es fácil humillarse pero permitirá al Espíritu Santo trabajar en nosotros de mejor forma.

  2.  2.    ORAR: El segundo paso es orar, hablar con Dios, explicar la situación, contarle cómo nos sentimos, lo que hemos vivido hasta ahora y qué queremos hacer, a través de la oración podemos encontrar paz con Dios. El libro de Santiago 5:15 dice: “Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados. La ORACIÓN eficaz del justo puede mucho.” El Señor dice que luego de humillarse sin buscar argumentos ni altivez,  podemos venir a Él a través de la oración y hablar con Dios, exponerle nuestra queja y nuestro dolor, antes de hablar con los demás debemos hablar con Dios quien es el único que realmente puede entendernos y sanarnos. Luego dice la oración eficaz del justo puede mucho pero la condición para que nuestra oración sea eficaz es perdonar, confesar nuestras ofensas como dice este verso.


  1. 3.    BUSCAR EL ROSTRO DE DIOS: El tercer paso que nos dice la palabra que debemos dar es buscar el rostro de Dios.  Buscar el rostro de Dios no es lo mismo que orar, ya que buscar Su rostro va más allá de hablar con Dios.  En la biblia en muchas ocasiones se habla del rostro de Dios, nos dice que El Señor puede volver el rostro, puede tener el rostro contra nosotros, puede esconder Su rostro de nosotros; cuando hemos pecado y tenemos falta de perdón en el corazón El Señor esconde Su rostro de nosotros y debemos entonces buscar su rostro.  Pensemos cuando hablamos con alguien lo primero que queremos es que esa persona nos mire a los ojos, que no nos desprecie que nos mire de frente ya que a través de la expresión del rostro podemos notar si  esa persona está enfadada, seria, feliz y permite que tengamos mayor contacto. Para recibir perdón y sanidad necesitamos no solamente orar sino buscar el rostro de Dios y conocer cuál es su corazón hacia nosotros.


  1. 4.    CONVERTIRSE DE LOS MALOS CAMINOS: Y el último paso para recibir perdón y sanidad es convertirse de los malos caminos, convertirse significa ir en un camino y dar la vuelta, girar, cambiar y ser una persona diferente a la que antes éramos. No solamente basta con humillarse, orar  buscar el rostro de Dios, también debemos dar pasos y poner forma a ese cambio en nuestros corazones convirtiéndonos y cambiando nuestros malos caminos.

Cuál es el resultado según la palabra de Dios dice “Entonces perdonará nuestros pecados y sanará nuestra tierra. Ahora estarán abiertos mis ojos, y atentos mis oídos, a la oración en este lugar; Porque ahora he elegido y santificado esta casa, para que esté en ella mi nombre para siempre; y mis ojos y mi corazón estarán ahí para siempre.
Tenemos falta de perdón revisemos si hemos dado estos pasos humillarnos, orar hablar con Dios de lo que nos ha pasado, buscar Su rostro, buscar profundamente la aprobación de Dios y por último convertirnos de esos malos caminos por los que la perdón nos ha llevado.


“Perdón es una palabra que no es nada, pero lleva dentro semillas de milagros.”

viernes, 10 de abril de 2015

APLICANDO EL PRINCIPIO DE CARÁCTER CRISTIANO: EL PERDON



APLICANDO EL PRINCIPIO DE  CARÁCTER CRISTIANO: 
EL PERDON

La última vez estuvimos hablando acerca del principio de Autogobierno aplicándolo a una de las actitudes más importantes en la vida de un cristiano y es El Perdón.  Sabemos que todos alguna vez en la vida nos hemos sentido heridos, ofendidos, traicionados o hemos sido nosotros quienes hemos herido u ofendido a alguien, cuando hacemos o nos han hecho algún daño la única forma de poder sanar nuestro corazón es a través del Perdón.
Hoy hablaremos acerca de este tema, pero aplicado al Principio del Carácter Cristiano, el carácter de Cristo en nosotros. Cuando Jesús estuvo aquí en la tierra mostró muchas actitudes, cualidades, formas de reaccionar, con las que nos dio ejemplo y nos mostró cómo debería de ser nuestro carácter si somos sus discípulos y nos llamamos cristianos.
Primero vamos a recordar que la palabra Perdón tiene dos raíces en per – que significa para  y donare – que significa regalar, por lo tanto el perdón es algo que debemos regalar y darlo sin reservas y de esto tenemos que aprender mucho del carácter de Jesús.
Como Cristianos tenemos en nuestro corazón el deseo de ser cada día más como Cristo, de tener su esencia en nosotros y reflejarla en todo momento, Dios es un Dios perdonador, Jesús perdonó a quienes le traicionaron, le negaron, perdonó todas nuestras deudas de tal manera que recibimos libertad a través de Su perdón.
Cuando explicamos todo esto es sencillo comprender que para tener el carácter de Cristo debemos perdonar, pero cuando somos ofendidos y tenemos que perdonar a alguna persona  es un poquito más  difícil de llevarlo a la práctica. La palabra de Dios dice en Efesios 4:32 “Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo”, Dios nos ha perdonado y nosotros también debemos perdonar.
Hoy vamos a reflexionar en cómo era el perdón que Cristo nos enseño a dar, con Su ejemplo nos mostró ciertas pautas para poder perdonar y no llevar más ese sentimiento de rencor, dolor o tristeza en nuestro corazón.
1.    PERDON INMEDIATO He usado el término de Perdón Inmediato porque es la mejor forma de no permitir que una ofensa se aloje en nuestro corazón y mucho menos que viva en él.  Efesios 4:26 dice“ Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo” Esto quiere decir que si llega la noche y pasa la noche y llega a la mañana siguiente será más difícil perdonar, debemos buscar perdonar lo más pronto posible, puede ser que la ofensa haya sido muy fuerte y tengamos que esperar a tranquilizarnos y pensar mejor las cosas, pero no permitir que pase mucho tiempo en nuestro interior el rencor o el dolor, Jesús perdonó inmediatamente a quienes le crucificaron, no espero, no lo pensó y nadie puede decir que ha sido más humillado, maltratado y herido que El y sin merecerlo.
  1. 2. .  PERDON SIN EXCUSAS: Como hablamos antes el perdón debe ser inmediato y también sin excusas, Lucas 23:34 nos dice “Jesús decía: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen. Y repartieron entre sí sus vestidos, echando suertes.” El perdón que Jesús nos enseña es sin excusas, sin pretextos sin justificaciones; el no merecía lo que estaba viviendo, sin embargo su actitud de perdonar es clara, “perdónalos porque no saben lo que hacen” ese corazón de amor, de sacrificio, ese amor que todo lo sufre, todo cree, todo lo espera y todo lo soporta un corazón de perdón como el de Jesús no hay otro igual, pero podemos imitarlo.

3.    PERDON ILIMITADO: Lucas 17:3-4 Mirad por vosotros mismos. Si tu hermano pecare contra ti, repréndele; y si se arrepintiere, perdónale.  Y si siete veces al día pecare contra ti, y siete veces al día volviere a ti, diciendo: Me arrepiento; perdónale.” Imaginemos que una persona viene y nos da un golpe sin querer por la mañana, luego le pasa lo mismo a media mañana, luego al medio día, luego a media tarde, luego por la noche y así sucesivamente, si esa persona viene a ti y se arrepiente aunque nos parezca increíble debemos perdonarle, no hay límites para el perdón porque Cristo nos ha dado ejemplo, en Su carácter hay perdón ilimitado hacia nosotros y de la misma manera que El nos perdona debemos perdonar a otros si queremos vivir Su carácter en nosotros.
Como vemos estas tres formas y muchas más en las El Señor nos habla de cómo podemos perdonar, nos pueden ayudar a ir formando ese carácter de Jesús en nosotros.
Y por qué Jesús nos enseña a  perdonar:
1.    Porque Cristo ya perdonó ese pecado: Colosenses 2:13 dice “y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne os dio vida juntamente con él, perdonándoos TODOS los pecados”, el daño mas grande, la herida más profunda, la ofensa más increíble que nos han hecho, Jesús ya lo perdonó, el dice que nos dio vida juntamente con él, perdonándonos TODOS los pecados, así que si El lo ha perdonado quienes somos nosotros para no perdonar.
2.    Porque El Padre también nos da ejemplo: Mateo 5:44 dice “Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen;para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos.” Jesús decía en estos pasajes de la escritura que amaramos, bendijéramos, hiciéramos bien y orásemos por nuestros enemigos, por aquellos que nos han hecho daño, porque El nos da ejemplo de eso haciendo salir el sol sobre todos nosotros seamos buenos o malos, justos o injustos, ese debe ser el carácter de Cristo en mi.
Y tercero me lleva a perdonar…
3.    Porque traerá bendición a mi vida: Nadie es más feliz y más libre que aquel que ha perdonado, es como quitar un tapón muy apretado que se suelta y  libera nuestro interior para bendición. Hechos 3:19 dice “Así que arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio.” El no perdonar es un pecado y si logramos perdonar será borrado ese pecado de nosotros y vendrán de la misma presencia de Dios tiempos de refrigerio que significa tener alivio, descanso, paz, renovar fuerzas, tiempos de bendición que logra alcanzar un corazón que ha perdonado.
Tener el carácter de Jesús en mi y aplicar el principio de carácter cristiano no es fácil, pero si vamos y pedimos al Señor que nos enseñe a ser como él en el área del perdón, lograremos afirmar y practicar el perdonar en nosotros de manera inmediata, voluntaria, sin límites, sin excusas, se convertirá en una forma de vida y cada vez serás menos difícil hacerlo.