domingo, 22 de noviembre de 2015

HABLANDO DE ANA (PARTE 6 FINAL)

  


Hoy terminamos de hablar una serie de devocionales en los que Ana es la protagonista de la historia en el libro de Samuel, vemos como una mujer sencilla sufre y padece a causa de su esterilidad, el rechazo y el menosprecio que siente en su interior se manifiestan un día delante de Dios, clamando por un milagro. Dios le escucha y le concede el privilegio de ser madre, ella hace una promesa de entregar al niño al Señor y lo dedica a El para toda la vida, Ana cumple su promesa y luego de haber recibido esa grande bendición Ana no es indiferente, porque Ana era una ADORADORA.

En el libro de 1 Samuel 2:1-11 podemos leer el cántico de Ana, un cántico llego de gratitud, de amor, de admiración por un Dios poderoso que ha concedido el deseo de su corazón. Algo muy especial que podemos aprender de Ana es que luego de entregar al niño al sacerdote y entregar a su pequeño tan deseado, ella no toma una actitud de tristeza y depresión, sino se convierte en una mujer adoradora, da gracias al Señor por tanta bondad, ella no se sumerge en la tristeza de haber entregado a su único hijo para que sirva en el templo de Dios, sino por el contrario, alaba al Señor. Cuando nuestro corazón se duele y entrega algo a Dios, la única forma de salir adelante, vencer y volver a ser feliz es alabando y adorando al Señor, el corazón se llena del gozo de Dios, Su paz inunda nuestro interior y recibimos vida en vez de muerte.

Ana fue fiel y recibe la bendición de Dios: 1ra. Samuel 2:18-21. El Señor concedió el deseo del corazón de Ana y le da un hijo, ella ofrece este niño al Señor para que habite lejos de ella, todos los días de su vida y viva en la presencia del Señor y ministre a Dios y fielmente cada año sube a dejarle una túnica, con ese gesto de fidelidad a Dios confirma una y otra vez cada año que está feliz de haber recibido el favor de El y de haberlo entregado nuevamente al Señor, ella pudo escoger dar el niño al Señor, pero no volver para no verle y sufrir otra vez al dejarle, sin embargo ella estaba tranquila y segura al saber que Su hijo estaba en el lugar correcto. 

Dios nos lleva a poner en el altar del sacrificio lo más preciado para nuestro corazón, aquellas cosas que nos doblegan y nos es difícil entregar, no podemos dar al Señor lo que nos sobra, sino lo mejor, lo que más cuesta entregarle, eso es ponerlo en el altar. El rey David decía NO DARE A DIOS NADA QUE NO ME CUESTE. 

Por último vemos un milagro más, Ana entrega un hijo a Dios y luego de algunos años de ver su fidelidad y alegría Dios le regala 5 hijos, 3 niños y 2 niñas, Dios no le dio el doble sino que Dios le quintuplicó su deseo. El número cinco en la biblia significa la gracia de Dios, cinco panes tomo El Señor para dar de comer a multitudes. Cinco hijos le dio a Ana. Ahora si su nombre era real ANA ERA LLENA DE GRACIA, llena del favor de Dios.

ORACIÓN: Señor gracias por tu amor y tu bondad, enseña a nuestro corazón a tener esta actitud como la de Ana, a entregar a ti lo mejor de nosotros, a alabarte y adorarte en vez de sufrir y deprimirnos, a dar gracias en todo y exaltarte. Gracias Señor porque tu harás cosas más grandes de las que podemos imaginar, tu misericordia es para siempre y por siempre Señor nuestro corazón confiará en ti. Señor nuestra vida es tuya, todo te pertenece, que tu gracia y favor reposen sobre mi vida y la vida de los que amo hoy. Amén!