martes, 10 de julio de 2018

EN QUIETUD ESPERO TU SALVACIÓN


"Bueno es Jehová a los que en él esperan, al alma que le busca. Bueno es esperar en silencio la salvación de Jehová."
Lamentaciones 3:25-25


Esperar en EL Señor no es solamente dejar que pase el tiempo, esperar en El es un acto de confianza, de fe, de esperanza y de seguridad sabiendo que Dios hará.  

Una actitud de nuestra espera en El Señor es como dice este versículo "esperar en silencio la salvación del Señor", ya que cuando hablamos nuestras propias palabras nos pueden llevar a desesperarnos, a impacientarnos y apartarnos de permanecer en El Señor en medio de la espera.  Cuando estamos en silencio estamos atentos a escuchar más que cuando hablamos.  

También 2 Crónicas 20:17 dice "Paraos, estad quietos y ved la salvación de Jehova con vosotros."  Cuando estamos quietos, cuando estamos en silencio y tranquilos, podremos ver la salvación del Señor con nosotros, veremos a Dios ya obrando y trabajando en favor nuestro.  No dejemos que nuestros propios actos y palabras entorpezcan nuestra fe y no podamos ver la salvación del Señor con nosotros. 

Estar quieto y esperando no es una posición muy agradable  y cómoda ya que nuestro propio cuerpo desea estarse moviendo ante la impaciencia de la espera, quisiéramos hacer algo para ayudar, algo para que las cosas sucedan antes o hacer algo para que las cosas puedan pasar, pero esperar quieta y calladamente es un acto de fe y dependencia total de Dios, por esa razón el nos da la clave para ver Su salvación con nosotros, estar quietos.

Solo Su gracia puede darnos esa paz sobrenatural mientras esperamos, mientras llegan las respuestas, mientras se cumplen sus promesas y mientras tenemos las soluciones a nuestros problemas, solo Su gracia nos puede sostener y mantener firmes en el tiempo de espera, depende de esa gracia de Dios sobre tu vida y no te inquietes, espera tranquilamente Su salvación, El está obrando y nunca descansa.


Recordemos esta preciosa frase que dice:
“Nos creaste para ti, Señor, y nuestro corazón andará siempre inquieto mientras no descanse en ti” S. Agustín.