martes, 5 de septiembre de 2017

NUESTRO DIOS DE CONSOLACIÓN


"el cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar a los que están en cualquier tribulación, por medio de la consolación con que nosotros somos consolados por Dios."
2 Corintios 1:4

Hace un tiempo atrás encontré esta lectura tan llena de verdad que decía: 
"Las personas más bellas con las que me he encontrado son aquellas que han conocido la derrota, conocido el sufrimiento, conocido la lucha, conocido la perdida, y han encontrado su forma de salir de las profundidades. Estas personas tienen una apreciación, una sensibilidad y una comprensión de la vida que los llena de compasión, humildad y una profunda inquietud amorosa. La gente bella no surge de la nada" Elizabeth Kübler-Ross

La prueba, el dolor, el sufrimiento y los diversos valles de sombras por las que el cristiano pasa a lo largo de su vida tienen un propósito, hacer crecer nuestra fe, fortalecer nuestro espíritu, traer madurez a nuestra vida y una de las cosas más importantes nos llenan de comprensión, amor,  compasión y empatía ante el dolor de otros, para poder entender y sobre todo consolar a otros por medio de la consolación con que nosotros hemos sido consolados por Dios. 

El Espíritu Santo es nuestro consolador, El llena nuestro corazón de gozo en medio de la adversidad, cuando no sobran los motivos para sonreír el llena nuestra alma de alegría inexplicable para poder soportar la prueba y llenarnos de fuerza. Su Santo Espíritu nos inunda de paz, de esa paz que el mundo no puede darnos porque no dependen de las circunstancias que nos rodean sino que viene de nuestro interior.

El Espíritu Santo nos llena de consolación en cualquiera que sea la situación que estamos viviendo, recibimos nuevas fuerzas, recibimos fe, recibimos confianza y esperanza y cuando todo este tiempo adverso ha pasado, permite que podamos tener un corazón lleno de amor, de compasión, de perdón, de compresión para dar consuelo a otros que están pasando por los mismos caminos que nosotros ya hemos recorrido y poder llevarles una palabra de amor, de consuelo, de ánimo de parte de nuestro Dios de consolación.

Hoy El Señor vuelve a hablar a nuestros corazones para que podamos ser personas que llevan consolación a otros, quizás has pasado por muchas adversidades y no entiendes todavía el propósito, uno de ellos es que Dios pondrá personas en tu camino para llevarles consuelo.  Si en este tiempo Dios esta permitiendo para tu vida una prueba tras otra, adversidad o sufrimiento, cobra ánimo porque El te consolará, llenará tu corazón de fortaleza y cuando todo haya pasado podrás ser una llena de consolación y de amor para darlo a quienes lo necesitan, Dios las pondrá cerca de ti y serás de mucha bendición porque podrás contarles tus sufrimientos pero sobre todo tus victorias en Cristo Jesús!

La lectura del inicio dice que "la gente bella no surge de la nada" y es una gran verdad la gente bella, la gente llena del amor de Dios, tiene en sus manos un tesoro invaluable que es la consolación, esa consolación que brota de un corazón probado, agradecido y que ha sido grandemente consolado por El Señor. 

Empieza a dar de lo mucho que Dios te ha dado a ti!