miércoles, 14 de diciembre de 2016

POR QUÉ AYUNAR... UN TESTIMONIO PERSONAL





Quiero contarles que a lo largo de mi vida como cristiana, desde mi niñez, luego mi juventud y en mi edad adulta como ahora El Señor ha sido mi sustento, mi ayudador, mi única fuente de vida y alegría, solamente El ha podido levantarme y sostenerme cada día de mi vida y el ayuno ha sido una herramienta que Dios ha usado en mi vida para poder dar testimonio que no basta solo con querer hacer las cosas, no basta solo con desear alcanzar algo, no basta solo con orar y entregar al Señor nuestras pruebas y problemas, tenemos que entregar algo más y es nuestro propio yo, negarnos a nosotras mismas.



Podríamos decir que ayunar es solo un paso y disponer nuestro corazón para buscar la voluntad de Dios para nuestras vidas y escuchar Su voz, el ayuno desde los tiempos antiguos en la palabra de Dios aparece para fortalecer al pueblo de Dios en tiempos de adversidad, para poder enfrentar a reyes y principados que venían en su contra, también podían oír al Señor y pedían que interviniera poderosa y milagrosamente en determinada situación que estaban viviendo. Y el mismo Jesús siendo también Dios con todo su poder y con toda su gloria, siendo omnipresente, omnisciente y omnipotente también permitió que Su hijo, antes de iniciar su ministerio tomara 40 días y 40 noches de ayuno y oración y fuera al desierto para fortalecerse y alcanzar su objetivo ser crucificado, muerto y resucitar para lograr Nuestra Salvación, el regalo más grande que podemos tener.

Entonces el ayuno es por excelencia una herramienta que Dios te da a ti y a mi para que la aprovechemos, no se trata de sacrificarse y pasar días y días sin probar alimento y debilitarte físicamente, sino hay una transformación en tu interior. Cuando ayunamos quitamos nuestros ojos de las cosas de este mundo y nos concentramos en Dios. Cuando ayunamos mostramos al Señor y a nosotras mismas que realmente tomamos en serio nuestra relación con El y a través de ese mínimo negarnos a nosotras mismas obtenemos una nueva visión de las cosas que enfrentamos cada día, nuestra confianza se renueva, se fortalece nuestra fe para creer y no dudar y permite que nuestra carne mengue para que nuestro espíritu se vivifique y podamos estar mas dispuestas a escuchar la voz de Dios.

Muchas veces pensamos que el ayuno es la fórmula mágica para mover la mano de Dios o la receta mágica que podemos hacer para lograr lo que deseamos, cuando es todo lo contrario, el ayuno puede que no cambie las circunstancias pero si te aseguro que cambiará tu corazón y verás un poquito más las cosas a través de los ojos del Señor.

Hace más de 7 años Dios me permitió vivir una de las pruebas y experiencias mas fuertes de mi vida y nos pidió a mi esposo, a mi y a mis hijos, a nuestro hijo más pequeño, quien durante 23 meses estuvo luchando contra un cáncer terminal y luego de ese tiempo El Señor se lo llevó con 4 años de vida. Fueron días, meses, tiempos muy largos y muy difíciles, mas 30 ingresos al hospital, varias cirugías, muchos ciclos de quimioterapia más de 20, verle mejorar y empeorar, subidas y bajadas, vivir prácticamente en un hospital y darte cuenta que no estabas sola viviendo esa situación que habían muuchas familias, viviendo y enfrentando el cáncer en sus hijos y lo más triste y desolador sin el consuelo de Dios. 

El ayuno durante ese tiempo me fortaleció a mi como madre, como mujer, como creyente, fortaleció a mi familia nos hizo ver las cosas de manera diferente y valorar cada segundo que Dios nos regalaba al lado de nuestro pequeño ángel que durante 4 años bajo del cielo a bendecirnos y a enseñarnos tantas cosas que hasta hoy podemos dar testimonio. La respuesta a tantas oraciones y ayunos no fue una sanidad completa y la restauración total de nuestro hijo, fue un No por parte de Dios y nuestro pequeño se fue con Jesús, pero Dios no se equivoca y si hubo un Si para nuestro corazón en fuerza, en fortaleza, en vida, Dios ha renovado nuestro corazón que ha sobrevivido, vive y enfrenta la vida con paz, gozo y alegría, sin tambalear la fe y nunca preguntando al Señor ¿por qué? Sino dando siempre gracias y viendo Su gloria manifestada en nuestra vida y familia.

Así que hermana querida te animo a que inicies este Ayuno de 15 días antes que inicie el año 2017, presenta al Señor diversas áreas de tu vida, primero ponte a cuentas delante del Señor por todo lo vivido en el año 2016, pide al Señor que te de visión y renuevo para el año que empieza, presenta delante del Señor tu cargas personales, familiares, ministeriales, trabajo, finanzas, pon delante de Dios cada día del año que está por iniciar, El conoce lo que tu necesitas, si es Su voluntad concederá los deseos de tu corazón y sino lo concede estoy plenamente segura que si cambiará tu corazón y veras todo diferente para la gloria de Dios!

 Señor clamamos a ti para que nos des tanto el querer como el hacer, permite que podamos presentar este próximo tiempo de ayuno y oración delante de ti y que tus ojos y tus oídos puedan estar atentos a nuestro clamor. Gracias Señor!