martes, 31 de octubre de 2017

QUE TE CONOZCAN A TI!


"Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado."

Juan 17:3

No es lo mismo saber que conocer, ya que cuando sabemos tenemos únicamente la información acerca de algo, pero conocer incluye la familiaridad y la cercanía hacia algo o alguien, todos sabemos que Dios existe, sabemos que Dios es real, pero no todos le conocemos porque el conocer a alguien es familiarizarse con esa persona, hacer vida cercana y crear un vínculo de intimidad. 

La palabra CONOCER viene del latín "con" que significa "todo" y del verbo "gnosere" que significa "saber o conocer", lo que quiere decir que conocer algo o alguien es saber todo acerca de esa persona, tener toda la información, conocer profundamente algo con experiencia directa, una relación personal completa. 

En el libro de Juan Jesús ora por sus discípulos y habla de lo que es la vida eterna, porque Jesús sabía que solamente aquel que conoce al Padre, al único Dios verdadero y a Jesucristo puede tener vida eterna. Y ese era el deseo de su corazón que sus discípulos pudieran no solamente saber de Dios y de Jesús, sino que verdaderamente le conocieran con todo su ser, con toda su alma y con todo su corazón.

¿Cómo es nuestra relación con Dios? ¿Tenemos un conocimiento profundo de Él? Vivimos experiencias a diario con El Señor? Tenemos una relación personal y completa con El Padre, con Jesús guiados por el Espíritu Santo? ¿Estamos enseñando a nuestros hijos a conocer a Dios y a Jesús, para tengan vida eterna?

Muchas preguntas por responder, pero debemos hacerlas a nuestro interior frecuentemente porque dice la palabra de Dios que "ESTA ES LA VIDA ETERNA", conocer a Dios, vivir una experiencia día a día con Él, mantener una relación viva de dos vías en la que hablamos con Él, obedecemos Su palabra, recibimos Su dirección y no hay nada que nuestro corazón se guarde para sí mismo porque todo lo hablamos con El Señor, cuando oramos por nuestros hijos, nuestra oración debe ser Señor que mis hijos te conozcan a ti único DIos verdadero y que conozcan a Jesucristo, porque esta es la vida eterna.

Conocer a Dios también es creer en Él y vivir por fe, no podemos solamente saber que Dios existe y es real y tener incredulidad en el corazón o no creer que El sea suficientemente poderoso para resolver cualquier problema que estemos atravesando y cualquier prueba que estemos viviendo, conocer a Dios es saber que si El está a cargo todo irá bien, conocer a Dios es saber que sus tiempos no son los nuestros y sus caminos no son nuestros caminos, conocer a Dios es vivir en el centro de Su voluntad cada instante de nuestra vida.

Es una gran responsabilidad como padres enseñarles a nuestros hijos a no solo a saber de Jesús, sino enseñarles a conocerlo, a vivir una vida de fe, a esperar en Él, en sus respuestas a nuestras peticiones, en Su dirección en cada decisión, para que ellos puedan verdaderamente tener experiencia personal con El Señor y le conozcan de todo su corazón. 
Sabemos que esta vida no nos alcanzará para conocer la grandeza de Dios, pero sabemos que la eternidad será un precioso y eterno camino a Su lado conociéndole y disfrutando de Su presencia, que maravilloso será que nuestros hijos puedan vivir esa vida eterna y disfrutar de la presencia del Señor eternamente y para siempre, ese debe ser nuestro mayor deseo y uno de los motivos más importantes de nuestra oración como padres.

Señor que mis hijos te puedan conocer, no solamente de oídas y de palabra, no solamente como una información general, sino como una experiencia de vida, donde puedan hablar contigo, donde puedan vivir confiados en que si tu estás en control todo irá bien, donde puedan caminar en el centro de Tu voluntad perfecta, Señor que mis hijos te conozcan a ti único Dios verdadero y a Jesucristo a quien has enviado, Señor que mis hijos puedan gozar de la vida eterna y nosotros como padres juntamente con ellos. En el nombre de Jesús Amén!

lunes, 30 de octubre de 2017

COSAS MAYORES HARÁN!




"De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aun mayores hará, porque yo voy al Padre."
Juan 14:12

"Tener un hijo te cambiará la vida" fue una frase que hace muchos años me dijo una mujer muy especial cuando sabía que mi primer hijo venía en camino, siempre recordaré esas palabras porque si, fue así, un hijo cambia la vida, hace que las cosas se vean de otra forma, ya no eres solo tu, ya no son dos personas unidas en amor juntas, ahora son tres, esa personita que puede llenar tu corazón de amor y de quien pasarás pendiente el resto de tu vida.

Los hijos nos enseñan a amar incondicionalmente, a perdonar aún sin tener la razón, a comprender antes de juzgar, a servir, a dar lo mejor sin esperar nada a cambio y a entender un poco más el inmenso amor de Dios hacia nosotros como sus hijos.

En el libro de Juan Jesús está hablando a sus discípulos, ora por ellos, les aconseja y da sus últimas instrucciones y expresa el deseo de su corazón diciendo en palabras actuales: Les digo la verdad: el que cree en mí también va a hacer las obras que yo hago. Y hará obras todavía más grandes porque yo regreso al Padre. 

El deseo de Jesús hacia sus discípulos es que ellos hicieran lo mismo que el hacía y obras aún mayores, cuántas cosas hizo Jesús y cuántas cosas mayores podemos hacer nosotros como sus hijos, pero la pregunta es ¿Las estamos haciendo?

¿Cuál es el deseo de tu corazón hacia tus hijos? ¿Y cuáles son las obras que tu como padre haces para que ellos imiten y mayores que esas puedan hacer?


Es una gran responsabilidad como padres pensar ¿Qué aprenden mis hijos de mi? ¿Qué cosas estoy haciendo yo y quiero que ellos hagan? ¿Qué cosas mayores de las que yo hago  podrían hacer para El Señor? 

Como padres debemos hacer nuestra la visión de Jesús y declarar cada día sobre sus vidas: Tu harás cosas para El Señor, cosas grandes para Su reino, tu vas a trabajar para extender Su reino, tu serás un siervo o una sierva de Dios, un hombre o una mujer lleno del Espíritu Santo y mayores cosas de las que yo hago harás!

Es tiempo no solo de vivir para nosotros, errando y corrigiendo, sino pensando que hay personas cerca de nosotros, nuestros hijos naturales o espirituales, personas que ven nuestro caminar diario y  nuestro ejemplo de vida. 

No olvides cada día orar por tus hijos, no importa si son pequeñitos, jóvenes o adultos, la oración de intercesión de los padres no tiene precio,  declara cada día que serán hombres y mujeres de Dios y que mayores cosas que las que tu has hecho ellos harán!


Te pedimos Señor por nuestros hijos toma sus vidas en tus manos, que en ellos pueda haber un mover de tu Espíritu Santo para hacer cosas grandes en Tu reino, toma el control de sus pensamientos, emociones, sentimientos y corazón para sean guardados solamente para ti Señor y nadie los arrebate de Tu mano. En el nombre de Jesús, amén!

sábado, 28 de octubre de 2017

CON EXCELENCIA!


"y al que sabe hacer lo bueno, y no lo hace, le es pecado”

Santiago 4:17



Hace tiempo leí una frase que decía: "Una mesa ordinaria se hace en un par de días, una mesa corriente se hace en una semana, pero probablemente una mesa excelente lleve varias semanas." La excelencia es un concepto que se maneja en muchas áreas, excelencia educativa, excelencia profesional, excelente persona, excelente familia, excelente esposo o esposa, la palabra excelencia se utiliza, según el diccionario, para nombrar una virtud, un talento o una cualidad, algo que resulta extraordinariamente bueno y con un rendimiento perfecto.

La palabra de Dios también nos habla de excelencia con un concepto un poco más real y con sencillas, pero claras palabras: "si ustedes saben hacer lo bueno y no lo hacen, ya están pecando" (TLA), por esta razón no importa el trabajo que realicemos, lo importante no solo es hacerlo, hay que HACERLO BIEN!

En este versículo el libro de Santiago nos exhorta a caminar en rectitud, integridad y transparencia,  si sabemos hacer lo bueno, si sabemos hacer las cosas bien hechas, bien presentadas, bonitas, ordenadas, con gracia y esfuerzo, debemos hacerlas así y no de otra forma, porque entonces estaremos pecando. Esto también puede aplicarse al pecado, si sabemos caminar en santidad y orden y no lo hacemos, estamos pecando, pero hoy nos centraremos en lo que es nuestro trabajo.

Un ejemplo de esto es, si nosotras como mujeres sabemos cocinar con gracia, con excelencia, con dedicación y esfuerzo, si sabemos hacer la comida bien hecha y bien presentada y no lo hacemos, porque tenemos prisa, porque no tenemos muchas ganas de hacerlo, porque no estamos de ánimo, y hacemos todo por salir del paso, de mala manera, sin tomar en cuenta las cosas más importantes y la presentamos sin el mayor esfuerzo, estaremos pecando por la pereza y desidia que hay en nuestro corazón, si por el contrario no sabemos hacer las cosas y nos esforzamos en hacer algo aunque no quede perfecto, haremos nuestro mayor esfuerzo y Dios se agradará de nosotros. 

Dios ve mi actitud, por lo que esas habilidades que Dios ha puesto en mi para cocinar, para trabajar, como profesional, como madre, esposa, amiga, etc. debo ponerlas a funcionar con excelencia y que siempre mi actitud y mi trabajo sea bueno, eficiente y de calidad. No se trata de ser perfeccionista, se trata de hacer las cosas lo mejor que podemos hacerlas.

Hacer las cosas con excelencia es hacer las cosas bien lo mejor que podemos hacerlas y como si fueran para El Señor.

 Señor este día te entregamos nuestras habilidades, capacidades, dones y cualidades y las ponemos a tu disposición, queremos hacer las cosas bien, queremos dar lo mejor de nosotros, que en nuestro corazón haya siempre ánimo, fuerza y amor para hacer todo lo que viene a nuestra mano, que en nosotros nunca predomine la desidia, el desinterés, el desánimo y el desgano. Te pedimos Señor que nos des ánimo pronto, nuevas fuerzas, alegría, entusiasmo, fe para hacer las cosas con excelencia, para hacerlo todo bien y no pecar contra ti, haciendo las cosas de otra manera. Gracias Señor porque tu quieres que tus hijos seamos de bendición y ejemplo para los demás. Amén!!



domingo, 22 de octubre de 2017

NO AMÉIS AL MUNDO


" No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él."

1 Juan 2:15

El escritor Thomas Brooks dijo: “Un corazón que está lleno del mundo, es un corazón lleno de necesidades". Y es una verdad tan grande porque un corazón que está lleno del mundo, de todo lo que hay en él, siempre estará vacío de Dios, de su presencia, de su amor y todas las cosas maravillosas que podemos tener en Cristo.

Pero qué es lo que hay en el mundo que el Apostol Juan dice que no debemos amar al mundo ni las cosas que hay en el?? En el mundo hay 3 cosas:
Los deseos de la carne, los deseos de los ojos y la vanagloria de la vida. Tres cosas que nos apartan del camino que Dios ha trazado para nosotros, estas tres cosas hacen que nuestro corazón esté vacío y sin nada para dar y nos convierten en personas materiales, ambiciosas y llevados por nuestras emociones, sentimientos y deseos.


Los deseos de la carne: La carne según la palabra de Dios es todo aquello que nos aleja de la santidad, que nos hace vivir basados en sentimientos y emociones como dice el libro de Gálatas 5:19-21 "Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías,
envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas." Toda esta lista y cosas semejantes son las obras de la carne, de esto está lleno el mundo de personas violentas, de deseos desenfrenados, una vida sin santidad y sin el amor del padre en sus corazones.

Los deseos de los ojos: Deseamos las cosas porque las vemos, entran a nuestro corazón por medio de nuestros ojos, todo lo que está en el mundo es material, nada es eterno y nuestros ojos nos pueden llevar a desear las cosas que están en el mundo, más que las cosas eternas. Por esta razón debemos revisar continuamente qué ven nuestros ojos, cuánto de mundo dejamos entrar a nuestro corazón a través de lo que leemos, los programas que vemos, lo que deseamos tener y poseer, todo lo que es material no permanecerá para siempre por esa razón, no debemos amar al mundo porque vendrá codicia a nuestro corazón y terminaremos por amar más las cosas que si vemos y rechazar las cosas de Dios porque no las podemos ver.

La vanagloria de la vida: Esta esta basada en todas aquellas cosas que sobre valoramos, pero que realmente no son nada ante los ojos de Dios, los reconocimientos, los aplausos de los hombres, la belleza física, los bienes materiales, el amor al dinero, las posesiones, los altos cargos, todas aquellas cosas que son vanas, porque si Dios no nos las da, por nosotros mismos no podríamos tenerlas. 


Examinemos hoy nuestros corazones y veamos qué tanto mundo dejamos entrar a nuestro corazón, revisemos los deseos de la carne, los deseos de nuestros ojos y las cosas vanas de esta vida, porque nada de esto será para nuestra salvación y nos alejarán poco a poco de la santidad y de la presencia de Señor en nuestras vidas.

Señor anhelamos tu presencia en nuestra vida, te pedimos que hables hoy a nuestro corazón y podamos revisar todas aquellas cosas que dejamos entrar en nosotros y nos contaminan, no queremos amar al mundo, ni amar las cosas que hay en el mundo, controla los deseos de nuestra carne, los deseos de nuestro ojos y el anhelar las cosas vanas, todo esto no permanecerá para siempre, sino que un día terminará, queremos vivir apegados a ti y aborrecer todo lo que nos aparte de tu presencia, anhelamos que tu amor esté en nosotros! Amén!



jueves, 19 de octubre de 2017

GOZOSOS, SUFRIDOS, CONSTANTES!


 “Gozosos en la esperanza; sufridos en la tribulación; constantes en la oración”
Romanos 12:12

Te gusta esperar??? Creo que pocas personas disfrutan de la espera, pero es parte de nuestra vida, si vamos a un supermercado debemos esperar en la fila, si vamos a un médico debemos esperar a ser atendidos, si vamos a una oficina o cualquier lugar la gente no está siempre esperando por nosotros, sencillamente debemos esperar y así como la espera es parte de la vida, también en ocasiones debemos esperar que Dios obre en determinada situación y nos muestre o permita que pasen cosas que le hemos pedido.


La espera muchas veces cansa, agobia y la impaciencia nos roba el gozo… El libro de Romanos nos dice varios deberes que como cristianos debemos hacer, uno de ellos es tener gozo en la esperanza, no es sencillo esperar las respuestas y la voluntad de Dios con gozo, pero es la clave para no adelantarnos a echarle una mano a Dios; el gozo, mientras esperamos es determinante, la alegría viene de la confianza que Dios no nos va a desamparar ni va a permitir que seamos avergonzados, porque no han sido avergonzados quienes esperan en Él.

El otro consejo que nos da el libro de Romanos 12:12 es ser SUFRIDO en la tribulación, la palabra sufrido significa resistir y soportar con paciencia y sin quejarnos de las dificultades, problemas, obstáculos y situaciones que en la vida nos toca pasar. Pablo en esta carta a los Romanos dice que seamos SUFRIDOS EN LA TRIBULACIÓN, la queja en el corazón, la falta de fe y la tristeza mientras pasamos por valles de sombras no dejarán que la luz de Jesús brille en nosotros. Jesús nos enseñó a ser sufridos, El no abrió su boca a pesar de lo injustos que estaban siendo con Él. Muchas veces pasaremos por adversidades que no quisiéramos vivir, pasaremos por montes difíciles de escalar y por valles de angustia de donde pensamos que no podremos salir. Pero un cristiano debe ser sufrido mientras le toca vivir la adversidad, sin queja y con paciencia. 

Y la tercera cosa que dice es CONSTANTES EN LA ORACIÓN, cuando oramos estamos tocando las puertas del cielo, estamos hablando con El Señor de Señores y el Rey del universo, le contamos lo que sentimos, lo que nos pasa, intercedemos por personas y situaciones donde solamente la mano de Dios puede obrar. 


El ser constante en la oración es permanecer orando y sin interrumpir, sin variar la intensidad. En ocasiones comenzamos nuestra oración con mucha fuerza y mucho fuego pero nos vamos quedando en el camino, por falta de tiempo, por falta de fe o simplemente porque pensamos que ya hemos orado suficiente por determinada cosa, pero la palabra nos dice que seamos CONSTANTES EN LA ORACIÓN, hablando con Dios sin perder conexión, sin interrumpir nuestra conversación, cuando vamos por la calle, caminando, en el autobús, al estar trabajando, haciendo las labores de la casa, al levantarnos, al acostarnos, siempre orando, hablando con El Señor siendo CONSTANTES.

Si estas esperando en El Señor, espera GOZOSO y con alegría, quitará la impaciencia y la inquietud de tu corazón; si estás pasando por tribulaciones y adversidades sé SUFRIDO, no dejes que la queja y la falta de fe hagan que te rindas y sobre todo no pierdas la conexión con el Señor, sé CONSTANTE!

Señor dame el gozo que mi corazón necesita para esperar, dame la actitud correcta durante los tiempos de sufrimiento y adversidad y dame la constancia para permanecer y confiar en ti en todo tiempo. Amén!

sábado, 14 de octubre de 2017

DÉJATE ENSEÑAR


"Ustedes los reyes, pónganse a pensar; déjense enseñar, gobernantes de la tierra.
¡Dios bendice
a todos los que en él confían!"
Salmo 2:11 y 13

Nuestra vida es un constante aprendizaje desde que nacemos somos enseñados poco a poco a ir desde envolviéndonos ante la vida, aprendiendo desde lo más mínimo hasta lo más grande y cada día debemos aprender, pero no solamente se trata de aprender, sino de dejarse enseñar.

Si un niño pequeño se resiste a dejarse enseñar se quedará sin la riqueza que su madre puede darle, desde que aprende a hablar, a caminar, a comer, a expresarse es algo natural, pero si no se deja enseñar no logrará hacerlo o lo hará con dificultad y sin la experiencia que su madre puede aportarle.

Cuando somos adultos seguimos aprendiendo, pero lo más importante es que nos dejemos enseñar por Dios. La escritura dice que nos dejemos enseñar por El Señor, y es que dejarse enseñar por Dios no es tarea fácil, ya que debemos de morir a nuestro propio yo y a nuestra propia manera de vivir para que sea él quien viva en nosotros.

Las Escrituras nos dicen que sirvamos al Señor con temor  y que nos alegremos con temblor, dejarse enseñar no se trata de tener terror a Dios, sino de caminar sabiendo que El está viendo cada paso que damos, cada lugar que pisa nuestro pie, cada respuesta que damos, cada pensamiento que pasa por nuestra mente,  El siempre está allí aunque pensemos que nadie nos ha visto, aunque creamos que nadie conoce lo que pasa, Dios sí que lo conoce y dejarse enseñar por él es corregir todas esas cosas que tenemos ocultas y entregarlas, limpiar nuestro corazón y dejar que él nos enseñe lo que es correcto

Todos queremos conocer el amor y la bondad de Dios, pero debemos de cuidar nuestra vida  para no conocer la ira de Dios y su enojo, por eso es tan importante que recibamos su corrección, que recibamos su amonestación, que corrijamos lo que no está bien que andemos conforme a Su justicia y en Su verdad, que dejemos que El nos enseñe y que aprendamos.

Déjate enseñar por Dios, sírvele honrándole en  todo lo que haces, reconociéndole en todos tus caminos y depositando siempre tu confianza, porque El bendice a todos los que en él confían!


Hoy Señor queremos decirte con todo nuestro corazón que abras nuestro entendimiento y nuestra mente y permitas que podamos aprender de ti, queremos dejarnos enseñar por ti,  no queremos hacer las cosas bien según nuestra propia opinión sino en tu sabiduría y perfecta voluntad. Yo quiero aprender de ti Señor quiero que tú me enseñes siempre. Amén!

sábado, 7 de octubre de 2017

TU TRANSFORMAS TODO!


"Las lágrimas que derramamos cuando sembramos la semilla

se volverán cantos de alegría cuando cosechemos el trigo."
Salmo 126:6


No se trata de cómo se comienza, sino de cómo se termina... esta es una frase que debemos considerar todos los días, puede aplicarse a todas las áreas de nuestra vida. Quizás comenzamos las cosas con mucho entusiasmo y en el camino vamos perdiendo las fuerzas y el deseo de seguir adelante, quizás comenzamos mal y con desánimo, pero poco a poco vamos viendo que las cosas se van poniendo en su lugar y terminamos con éxito.

Este pasaje de la escritura nos dice que cuando sembramos la semilla derramamos lágrimas y que esas lágrimas se volverán cantos de alegría cuando cosechemos el trigo, cuando recibamos el fruto de nuestra siembra.

Sembramos cada día, sembramos en la vida de nuestra familia, sembramos en nuestra propia vida, sembramos la palabra de Dios en muchos corazones, y el proceso de la siembra no siempre es grato, quizás siembras amor o servicio y en este camino sufres porque renuncias a lo que más te gusta para que otros puedan estar bien, cada día el grano de trigo debe morir en la tierra para que pueda vivir y llevar mucho fruto, cada día nos enfrentamos a diversas situaciones en las que literalmente sembramos con lágrimas, todo lo que pasa en nuestra vida Dios lo permite con un propósito y las lágrimas también son permitidas por Él.

Pero hay esperanza, esta preciosa promesa que el Salmo nos dice, es que las lágrimas se volverán cantos de alegría, no para siempre durara el lloro, Dios cambiará nuestro lamento en danza, las cosas que hoy te atormentan y te entristecen, lo que has sembrado con lágrimas Dios lo tornará en alegría.

Es bueno de vez en cuando ver hacia atrás y nos daremos cuenta que nuestras lágrimas han durado solo por un tiempo, pero luego llegan tiempos de paz y de gozo, Dios nos vuelve a sacar a un lugar espacioso y llena nuestro corazón de alegría.  Dios enjugará toda lágrima que has derramado y si hoy estás con tristeza en el corazón y tienes motivos para llorar, piensa que Dios hará cosas nuevas para que tengas nuevos motivos para sonreír, El está a tu lado y lo que con lágrimas estás sembrando, con regocijo lo segarás. 

Debemos siempre cuidar que nuestras siembras sean benditas semillas que sean para vida, para paz, con amor y gozo, veremos con el tiempo la promesa de Dios cumplida y tendremos alegría en el corazón! Tu Señor transformas todo!


 Señor gracias por consolar nuestro corazón, permite Señor que podamos sembrar para bendición de nuestra vida y aunque ahora sean tiempos adversos y de prueba que podamos creer que tu cambiarás nuestro lamento en danza, nuestro sufrimiento en victoria y nuestras lágrimas en cantos de alegría, gracias Señor porque tus promesas nos da fe, vida y esperanza siempre! Amén!

miércoles, 4 de octubre de 2017

ESPERA EN DIOS ALMA MÍA!


“ ¿Por qué te abates, oh alma mía, Y te turbas dentro de mí? Espera en Dios; 
porque aún he de alabarle, Salvación mía y Dios mío.”
 Salmos 42:5
En el libro de los Salmos aparece este versículo tres veces de la misma manera escrito, el Rey David hablando con su alma y diciéndole por qué te abates, por qué te turbas dentro de mi, espera en Dios… El Rey David animaba su alma, hablándose a sí mismo, de alguna manera queriéndole recordar lo que significa esperar en Dios. Un alma abatida es un alma derrumbada, que ha perdido el ánimo y las fuerzas, cuando nuestra alma está turbada, está alterada, confundida, sin paz y conmovida.


Debemos recordar que en   el alma están nuestras emociones, sentimientos, mente y voluntad, si nuestra alma se abate o se turba nuestro corazón estará triste, desolado, sin ánimo y sin esperanza.



 Hay momentos, días, incluso tiempos en los que podemos sentir nuestra alma abatida y turbada, de un momento a otro se levantan grandes tormentas sobre nuestra vida y todo el curso de nuestra tranquilidad se altera pero hay una solución… ESPERAR EN DIOS… en ese Dios que día a dia nos ha sostenido, que no nos ha dejado caer, que no nos ha olvidado para siempre, ese gran Dios en el que confiamos un día y nos sacó de nuestras angustias, ese mismo Dios sigue a nuestro lado y aunque nuestra alma por un momento se turbe o se abata podemos devolverle la paz y esperar en que una vez más Dios extenderá su mano, nos consolará, arreglará todas las cosas y nos llevará a un lugar espacioso donde podremos sentirnos seguros otra vez. 



No te preocupes hoy, no se abata o se turbe tu alma, espera en Dios, Su mano no se ha acortado para bendecirnos y nunca es indiferente a nuestro clamor. Señor hoy esperamos en ti!!



 Dios mío toma hoy el control de mi alma, no permitas que la falta de fe me haga sentir inseguro, triste o desolado, quiero confiar en ti, porque tu nunca me has dejado y nunca has permitido que nada me haga daño, las pruebas que has permitido han obrado para bien en mi vida y aunque las cosas pueden cambiar, tornarse grises y oscuras, hoy decido confiar en ti, te alabo y te doy gracias porque en esta situación tu también me ayudarás, tu eres el Dios que me salva de todas mis angustias, mi alma confía en ti. Espero en ti Señor. Alma mía no te abatas ni te turbes, espera en Dios, Señor en tí descansa mi alma. Amen!

lunes, 2 de octubre de 2017

GUÁRDAME Y LÍBRAME SEÑOR!


"Guárdame, oh Jehová, de manos del impío;

Líbrame de hombres injuriosos,

Que han pensado trastornar mis pasos."

Salmo 140:4

Cuando nace un bebé, sus padres procuran cuidarle, guardarle, protegerle y librarle de todo mal y peligro, porque es tan indefenso y vulnerable que cualquier cosa podría hacerle daño. Muchas veces con nuestros hijos, cuando son pequeños, quisiéramos meterlos en una burbuja donde les pudiéramos aislar de todo mal, de toda contaminación  que nada pueda tocarles. Pero eso es imposible, porque parte de la vida es enfrentar todo tipo de situaciones y exponerse a situaciones que van formando sus defensas físicas y emocionalmente irán formando su carácter hasta convertirse en personas adultas y maduras.

Hay momentos de nuestra vida en los que quisiéramos vivir o entrar en esa burbuja protección porque vienen muchos peligros o tentaciones a nuestra vida, situaciones en las que nos sentimos vulnerables, impotentes, vemos el mal acercarse a nosotros y necesitamos la cobertura de Dios para guardarnos.

El salmista David en el Salmo 140 clama al Señor pidiendo protección de sus perseguidores y le pide al Señor dos cosas: GUARDAME Y LÍBRAME

Cuando pedimos al Señor GUÁRDAME, le estamos pidiendo que nos ponga en un lugar de tal forma que no nos perdamos, que nos conservemos tal y como estamos, que no caigamos en otro lugar y que nos ponga donde nos corresponde estar. Cuando Dios nos guarda de manos de maldad, nos pone bajo su cobertura para que nada pueda tocarnos y hacernos daño.

Y cuando decimos al Señor LÍBRAME, estamos pidiéndole que evite que tengamos que enfrentar cosas que nos obliguen a hacer algo malo, que evite un peligro, algo molesto y desagradable. Muchas veces no nos persiguen personas físicas, porque nuestra lucha no es contra sangre y carne, pero si sufrimos persecución porque vienen situaciones para hacernos caer, para mentir o hablar, para fallarle al Señor haciendo cosas que no le agradan, perdemos el ánimo, las fuerzas, nos sentimos débiles y vulnerables. Es allí donde necesitamos la intervención divina de Dios para librarnos.

Solamente Dios puede guardarnos y librarnos del mal, de pecar y obrar en injusticia, solamente Dios puede guardarnos bajo sus alas para evitar caer y tropezar, solamente El Señor puede librarnos de la maldad de los hombres, de la mentira, de situaciones incómodas, de peligros, de tentaciones y de momentos en que el enemigo quiere enseñorearse de nosotros.

¿Estás pasando por tiempos de debilidad, persecución o tienes temor de caer en tentación, fallar al Señor o tienes temor de la maldad de los hombres? Clama a tu padre del cielo y pídele que te guarde y te libre del mal, El tiene el poder hacer cambiar las cosas, para alterar las situaciones y ponerlo todo a tu favor, el puede guardarte bajo la sombra de Sus alas y estar seguro mientras pasa el peligro.

Dios quiere que seamos valientes  y enfrentemos nuestros gigantes, pero hay otros momentos en los que debemos reconocer que no somos lo suficientemente fuertes y necesitamos su cobertura, su protección, su abrazo de amor y cuidado sobre nosotros.

Habla con El Señor y dile: GUÁRDAME Y LÍBRAME SEÑOR, necesito tu protección sobre mi vida, escóndeme bajo tus alas, guárdame mientras pasa el peligro, evita toda situación que me pueda hacer caer y fallarte, líbrame de toda maldad, guárdame de mis perseguidores, no permitas que el enemigo trastorne mis pasos y mi vida, me pongo Señor bajo tu mano poderosa, siento tu amor cubriendome y apartándome del mal. Guárdame Señor en tus manos y líbrame de todo mal. Amén!








domingo, 1 de octubre de 2017

SU PODER SOBRE MI


"Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo."
2 Corintios 12:9


La debilidad es un rasgo de nuestra personalidad que no es grato aceptar y reconocer, en  ocasiones podemos sentirnos con menos valor por sentirnos débiles.  Te has sentido débil alguna vez? Sin fuerzas físicas, sin ánimo, sin ganas de hacer las cosas? Hay momentos en los que también la debilidad no viene solamente por nuestro estado de ánimo, a veces la debilidad viene a nuestra vida por enfermedad, nos sentimos menos capacitados para hacer las cosas, queremos ir al ritmo de otro y no podemos y eso humilla nuestro ego, nuestra fuerza y nos sentimos apocados porque no podemos funcionar como antes.  Otra forma de vivir una debilidad son las constantes pruebas, adversidades, tribulaciones, problemas y vientos en contra que en un momento pueden azotar sobre nuestras vidas y hacernos sentir débiles.

La debilidad para el mundo es un mal síntoma, nadie quiere estar con una persona débil, en el mundo la debilidad es sinónimo de fragilidad, de flaqueza, inestabilidad y hasta podemos ser juzgados o señalados porque continuamente estamos en debilidad, porque continuamente vivimos percances, pruebas y tribulaciones.

Pero hay esperanza en la palabra de Dios para los débiles! El libro de Corintios el apóstol Pablo habla de la debilidad de una manera muy diferente a lo que el mundo nos enseña.  Afirma con toda seguridad diciendo que el Poder de Dios se perfecciona en la debilidad, esto quiere decir que cuando somos fuertes en nuestras propias fuerzas el poder de Dios no puede manifestarse al completo en nosotros y en su mayor expresión, porque hay una parte nuestra y otra parte de Dios, sin embargo cuando somos débiles su poder puede perfeccionarse en nosotros, hacer su obra completa, mostrar Su grandeza y eso no se conseguiría si no fuera a través de nuestra debilidad.

Y continúa diciendo que se gloriará de sus debilidades, para que entonces pueda reposar el poder Cristo en él. Muchas veces podemos sentir vergüenza al sentir que estamos en debilidad, pero es entonces cuando viene verdaderamente a reposar sobre ti y sobre mi el poder de Cristo, ese poder inmenso que puede hacerlo y lograrlo todo. 

Qué bonito es pensar que cuando peor me siento, cuando más problemas tengo, cuando más pruebas atravieso, cuando más impotente me siento, es entonces cuando el poder de nuestro Dios puede reposar sobre mi y mostrar su grandeza, levantándome, animándome, fortaleciéndome y haciendo grandes milagros, porque lo que para los hombres es imposible para El es posible.

No te desanimes si estás pasando por tiempos de debilidad, por enfermedad, problemas, tribulación y adversidad, en estos momentos es cuando reposa sobre ti el poder de Cristo y ese poder te sostendrá, te sustentará y hará que salgas de esa prueba más fortalecido y más lleno de fe.


Señor toma hoy nuestras debilidades, físicas, emocionales y espirituales, tu conoces cada debilidad que tenemos, tu conoces cuando nos faltan las fuerzas para continuar, para trabajar, para seguir adelante.  Toma tu nuestros corazones débiles y reposa tu poder en nosotros, que tu gracia nos baste y tu poder se perfeccione en nuestras vidas. Gracias porque sin las debilidades de hoy no podríamos vivir bajo la gracia de tu gran poder! Amén!