martes, 7 de agosto de 2018

ENSÉÑAME A HACER TU VOLUNTAD!


"Enséñame a hacer tu voluntad, porque tú eres mi Dios; tu buen Espíritu me guíe a tierra firme."
Salmo 143:10

¿Conforme o inconforme? La diferencia entre la conformidad y la inconformidad es esa fina línea entre lo que quisiera tener y no tengo y lo que tengo y lo que no puedo tener. Parece un juego de palabras de tener y no tener, pero habla mucho de lo que somos y en quién tenemos puesta nuestra confianza.

No es fácil vivir una vida conforme con todo lo que tenemos, ya que vamos a vivir etapas, tiempos o temporadas en las que no es grato todo lo que nos toca pasar, tiempos en que no nos gustan las cosas que debemos enfrentar, quizás son tiempos de insatisfacción y disgusto, donde quisiéramos estar en cualquier lugar, menos en el que estamos viviendo.

Has vivido tiempos de inconformidad? Estás viviendo una vida inconforme con todo lo que Dios está permitiendo para ti durante este tiempo? Clama al Señor, y presenta delante de ÉL el sentir de tu corazón, la angustia, la insatisfacción, la preocupación o afán por el que estás pasando, ya que solamente Él puede resolver todo aquello que se ve gigante, el puede arreglar todo aquello que se ve imposible, el puede mover todo aquello que pensamos no tiene solución. 

Nadie dijo que es fácil estar conforme con todo, sin protestar, sin quejarse, sin hablar.  No se trata vivir siempre una vida con conformidad en todas las cosas, se trata de vivir una vida conforme a la voluntad de Dios, estando conforme porque estás pasando por el camino que Dios quiere que pases, porque estás haciendo lo que Dios quiere que hagas y estás viviendo conforme a Su voluntad. 

Se puede vivir conforme, pero no con este mundo, no con la injusticia, no con el pecado, pero si se puede vivir una vida conforme a la Voluntad de Dios, que siempre es buena agradable y perfecta, que siempre te llevará a avanzar en Sus propósitos eternos, vivir conforme a la voluntad de Dios que siempre es guiada por Su amor y por Su misericordia, sobre ti.

Conforma tu voluntad a la del Señor, no luches en tus fuerzas por escapar del lugar o del tiempo que Dios te permite vivir, camina conforme a Su voluntad, el llenará tu corazón de paz, quitará la inconformidad, la insatisfacción, la impotencia y la contradicción.  

Dile: Señor acepto este tiempo en mi vida, te doy gracias por lo que permites para mi, que las cosas se hagan conforme a lo que tu deseas y conforme a tu  perfecta voluntad quiero caminar y ser feliz! Señor enséñame a hacer tu voluntad!



YO DEPENDO DE TU GRACIA!

por quien también tenemos entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios."
Romanos 5:2

La gracia de Dios, ese regalo inmerecido, de SU amor, Su presencia en nuestras vidas cada día, esa gracia que nos ha librado de la muerte y del fracaso, esa preciosa gracia que nos llena y nos sustenta.

Por Su gracia estamos firmes, estables y sin movernos, Su gracia nos sostiene, nos apoya cuando sentimos que caemos, Su gracia es más que suficiente.

Nuestro conocimiento es demasiado  limitado para entender la gracia de Dios, lo único que podemos pensar es que cada día no seríamos nada sin Su gracia, no tendríamos nada sino fuera por Su gracia y no podríamos lograr nada sino fuera por Su gracia sublime que nos ha alcanzado.

Cuando más desvalido te sientas, piensa en la gracia de Dios, aprende a depender de ella, cuando más impotente te sientas, descansa en la gracia de Dios que te sustenta, cuando seas menospreciado o te sientas menos valorado, recuerda que en Su gracia eres más que vencedor y por Su gracia hoy estás en pie.


Camina seguro y sin angustia en el corazón, porque la gracia de Dios está sobre ti y te ha alcanzado sin merecerlo, dile al Señor este día con todo el corazón:
Señor yo dependo de tu gracia!!! Dependo de ti, eres todo para mi, soy más que vencedor!!!