lunes, 11 de enero de 2016

FRUTO DEL ESPÍRITU: LA TEMPLANZA




“mas el fruto del espiritu es… templanza”

GALATAS 5:23

La presa de Vajont  fue construida el año 1961 bajo el Monte Toc, 100 kilómetros al norte de Venecia, Italia. Era una de las presas más altas del mundo, con 262 metros de altura. El día 9 de octubre de 1963 se produjo un gigantesco deslizamiento de bosque, tierra y roca que produjo una ola de más de 90 metros de altura, el megatsunami consecuencia del deslizamiento destruyó totalmente el pueblo de Longarone y las pequeñas villas de los alrededores matando a unas 1.450 personas. Esta es una noticia real de hace muchos años, pero nos puede hacer pensar lo importante que es tener bajo control una fuerza tan potente como el agua, ya que si esta se desborda se lleva a su paso cantidad de naturaleza, pueblos enteros y personas.

La templanza en nosotros es también una "fuerza bajo control", el control del Espíritu Santo, la templanza es el dominio propio que ejercemos sobre nuestras emociones, sentimientos, mente y voluntad, que de lo contrario al desbordarse puede provocar serios daños en los que amamos, puede destruir relaciones, matrimonios, amistades y hasta a nosotros mismos por medio de la ira, el enfado, la violencia y la falta de control.

La templanza en nosotros nos lleva a pensar que aunque hayan muchas acciones que quieran desbordar mi manera de ser y actuar el control del Espíritu Santo sobre mi vida permite que esa fuerza se controle y no se desborde y haga daño. Cuando una presa de agua está en perfectas condiciones bendice porque va soltando pequeñas cantidades, para poder dar suministro a muchos, sin embargo cuando una presa de agua se desborda arrasa con todo, destruye todo lo que está a su paso y el fin es destrucción y muerte. Nuestra vida es igual, nuestras palabras, nuestras acciones necesitan el dominio y control de Dios para que podamos bendecir con lo que tenemos a otros y nunca perder el control de nuestra fuerza y hacer daño a los que nos rodea y aún a nosotros mismos…

La templanza o dominio propio es el último en la lista de los frutos del Espíritu que menciona el libro de Gálatas 5, pero es de gran importancia poseer y cultivar este fruto en nosotros para poder tomar el control de nuestras palabras, de nuestros sentimientos y emociones, de nuestras acciones y no ser preso de ellas por medio de la falta de templanza o dominio propio en nosotros.


ORACIÓN: Señor desarrolla en nosotros la templanza que es un fruto del Espíritu Santo que necesitamos tanto en estos tiempos, autocontrol para hablar palabras sabias y de aliento, nunca para maldecir y herir, dominio propio para no hablar si no es necesario, para no reaccionar sino pensar antes de actuar, necesitamos ese equilibrio que solo viene de ti para ser justos y no inclinar nuestra balanza para hacer daño a otros o perjudicarnos nosotros mismos, enséñanos Señor a que esa fuerza interior que mora en nosotros siempre salga controlada y para bendición de muchos y nunca para destrucción. Amen!