martes, 5 de enero de 2016

FRUTO DEL ESPIRITU: LA PAZ





“Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. 
Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.”
FILIPENSES 4:6-7


La palabra  Shalom significa, bien, salud, paz, prosperidad, completo, dichoso, victorioso, calma interior, tranquilidad. Shalom no es solamente paz o ausencia de guerra, Shalom es esa paz interior que independientemente de las circunstancias y por encima de todo entendimiento humano nos permite vivir y estar tranquilos aún en medio de la adversidad.

El fruto de la paz es el tercer fruto del Espíritu y una cualidad que caracteriza a los verdaderos hijos de Dios, un cristiano que deposita su fe y su confianza en El Señor manifiesta el fruto de la paz en cualquiera que sea la circunstancia que esté atravesando. Este fruto se cultiva a través de una relación cercana con El Señor, porque solamente descansando en El podemos vivir una verdadera paz que sobrepasa todo entendimiento que guarda nuestros corazones y pensamientos en Cristo Jesús.

La paz de Dios guarda el corazón y los pensamientos porque es allí donde nacen las emociones, los sentimientos y la voluntad, cuando tenemos el fruto de la paz en nosotros no somos presa fácil de nuestras emociones, de nuestros estados de ánimo o de lo que quisiéramos hacer realmente porque todo está guardado en El Señor y no perdemos el control.

La paz de Dios es algo inexplicable, pero es posible en medio de cualquier tormenta o cualquier adversidad, viene desde adentro, de un corazón humillado y rendido a Su perfecta voluntad, viene de un corazón que se ha entregado por completo en las manos de Dios y  de un corazón que descansa en Dios, porque está seguro que El sabe lo que hace.

ORACIÓN: Señor Jesús gracias por tu paz, esa paz que sobrepasa todo entendimiento humano, esa paz que con alegría reina en nuestro corazón, a pesar de que las circunstancias que nos rodean sigan igual o empeoren, Señor derrama tu paz en nuestro corazón guarda nuestros corazones y pensamientos en ti, que podamos disfrutar de esa paz que sobrepasa todo conocimiento o entendimiento, confiando en ti, esperando en ti. Ponemos hoy en tus manos todo aquello que nos robe la paz y te pedimos que hables a nuestros oídos esas palabras que necesitamos escuchar a cada momento: No temas, Yo estoy contigo! Amen!

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