sábado, 16 de abril de 2016

EDIFICANDO Y NO DESTRUYENDO


"Porque nosotros somos colaboradores de Dios, y ustedes son el campo de cultivo de Dios, son el edificio de Dios."
1 Corintios 3:9


La palabra de Dios habla que nosotros somos como un campo en el que Dios cultiva y también que somos el edificio de Dios, qué quiere decir esto? que Dios nos ve como una obra que se construye día a día, ha puesto el fundamento, Cristo Jesús en nosotros y sobre este fundamento nosotros debemos edificar.

Cuando un edificio está en construcción pasa por muchas etapas, abrir cimientos profundos, edificar cada nivel poniendo vigas y columnas, puertas, ventanas, pintando y agregando detalles para que pueda llegar a ser habitable. Este proceso Dios lo ha comenzado en nosotros, El Señor va agregando a nuestra vida ladrillo a ladrillo, nosotros vamos edificando también para que esta construcción un día llegue a estar terminada y podamos llegar a la estatura del varón perfecto que es Jesucristo, antes de esto seguimos estando en obras.

A lo largo de la historia se han dado varios desastres por derrumbes en edificios y casas, por causa de un seísmo o por causa de una mala edificación en la construcción. Un edificio de muchas plantas puede venirse abajo en cuestión de segundos ante la mirada atónita de personas, viendo cómo sus posesiones, bienes materiales y todo lo que había dentro se destruye y no queda nada, agradeciendo haber librado sus vidas. Una de las cosas más importantes de esto es investigar qué pasó, cuál fue la causa, qué provocó que esto sucediera.

De la misma forma que un edificio puede destruirse en instantes, también nuestra vida en segundos puede destruirse si no somos vigilantes en cómo edificamos, una mala decisión en un momento puede destruir una relación de años, el pecado puede ser el detonante para que esto suceda, una infidelidad en el matrimonio puede destruir años de unión, un actitud altiva y de rencor puede poner fin a años de amistad o de unidad familiar, una actitud puede destruir muchos de confianza y lo que por años hemos construido puede venirse a bajo y dejar dolor, destrucción y pérdida.

Por esta razón debemos edificar cada día con diligencia, no tomando a la ligera lo que hacemos como si no pasara nada, debemos construir nuestra vida sobre bases sólidas, dedicando tiempo a quien tiempo requiere, esforzándonos por hacer las cosas bien hechas y con amor, huyendo de toda tentación, rechazando el pecado en nuestra vida, apartándonos de toda contaminación ya que como dice la palabra una pequeña locura puede hacer caer al que es sabio y honorable, por esta razón debemos edificar sabiamente día a día, siempre velando porque no somos cualquier cosa, somo un edificio de Dios.

ORACIÓN: Señor te pedimos que esta palabra se grabe como fuego en nuestros corazones para siempre recordar que debemos edificar con sabiduría, para vigilar cada actitud, cada acción, cada cosa que hacemos porque en cuestión de segundos podemos destruir lo que por tantos años hemos edificado. El dolor de ver una vida destruida no tiene precio y por esta razón Señor es tan necesario que pensemos con cordura, con madurez, con sabiduría que todos los actos que hacemos tendrán una consecuencia a corto, largo o eterno plazo. Gracias Señor porque tu nos alertas a ser diligentes, que podamos edificar siempre en bendición y que nunca veamos destrucción en nuestra vida a causa de nuestras malas decisiones, en el nombre de Jesús, amén!"






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