lunes, 20 de junio de 2016

COMO EL PAN DE CADA DÍA


"Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; 
y el que en mí cree, no tendrá sed jamás."

Juan 6:35


El pan ha formado parte de la historia del hombre, ha estado presente en descubrimientos, revoluciones, conquistas, de civilización en civilización, ha sido y sigue siendo parte de nuestra vida. El pan de forma natural constituye un alimento básico para el ser humano porque está hecho a base de cereales que dan energía, es una fuente de vitaminas, contiene fibra y sacia el hambre.

Jesús se compara con el pan, el pan de vida que sacia nuestro corazón, que nos llena, que nos da fe, vitaliza nuestros huesos y nos ayuda a caminar con nuevas fuerzas.También la escritura dice que la palabra de Dios es pan, porque no solo de pan vive el hombre sino de toda palabra que sale de la boca de Dios. Así que el pan que necesitamos cada día es Jesús, para saciarnos y tener vida en nuestro espíritu.

El problema es que muchas veces vamos a la iglesia, leemos la palabra y al volver, dejamos nuestra biblia de lado y hasta la próxima semana no volvemos a leer lo que Dios quiere decir a nuestro corazón.  Jesús quiere ser como el pan para nosotros, el pan de ayer no sabe igual que el pan de hoy, y el pan de la semana pasada no sirve para comerlo porque pierde su sabor, su textura y su calidad.

La palabra de Dios y nuestra relación con Jesús debe ser cada día como el pan. Salimos por la mañana a buscar el pan para todo el día tenerlo en casa o en algunos casos mejor, buscamos el pan calentito de la tarde para tenerlo fresco. Buscamos el pan para acompañar nuestra vida a lo largo del día, disfrutarlo y saciarnos. De esta misma forma quiere Jesús ser para nosotros como el pan de cada día, por la mañana necesitamos recibir su palabra para comenzar el día, para recibir visión, ánimo, aliento, nuevas fuerzas. Durante el día necesitamos su pan para saciar nuestra hambre de amor, de paz, de gozo, de bondad, por la noche necesitamos saciar nuestro corazón con el pan de vida de su palabra, para dormir tranquilos para tener descanso, estar confiados y recibir nuevas fuerzas hasta el día siguiente.

No pierdas la bendición de tomar el pan fresco de Jesús en tu corazón cada mañana, cada tarde, cada noche. Que nuestros corazones busquen con anhelo y con deseo recibir su palabra, su consejo, su consuelo, su dirección. Anhela a Jesús en tu vida cada día, lee su palabra que te alimentará y llenará en todas las situaciones que necesites.

El pan de varios días, no es igual que pan de hoy. Jesús es el pan de vida, hoy ya has comido de ese pan perfecto para tu alma? No pierdas esa gran bendición!




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