miércoles, 19 de octubre de 2016

UN ARBOL DE DOS COSECHAS


"Él entonces, respondiendo, le dijo: Señor, déjala todavía este año, hasta que yo cave alrededor de ella, y la abone. Y si diere fruto, bien; y si no, la cortarás después."
Lucas 13:6-9
La higuera es una planta mencionada varias veces en la biblia, es notorio saber que es una planta silvestre, frondosa y que produce abundantes y dulces frutos, la higuera tiene la particularidad que no tiene solamente una cosecha al año, la higuera es un arbol de dos cosechas, en la primera cosecha brotan las brevas, que se produce a finales de la primavera entre mayo y junio, su aspecto es muy similar al de los higos, pero no son tan dulces como ellos. Luego viene la segunda cosecha en otoño, aproximadamente a finales de septiembre, se producen los higos que son mucho más dulces que las brevas. 
En el pasaje del libro de Lucas, Jesús comparte la parábola de la higuera, esta higuera estaba plantada en una viña, seguramente rodeada de abundantes vides que producían grandes cosechas de uva, cuando el dueño de la viña vino a buscar fruto en ella no lo halló, no era la primera vez que venía a buscar fruto, ya que llevaba tres años seguidos viniendo a buscar fruto en ella y no encontraba nada.
Era muy desagradable encontrar sin fruto  un árbol que debía dar dos cosechas al año, no contaban ni con la primera, ni con la segunda cosecha, era solamente un árbol que ocupaba espacio e inutilizaba la tierra, ya el dueño de la viña había tenido paciencia durante tres años y no había fruto, ni resultados.

Esta parábola hoy en día nos ayuda a que podamos abrir nuestros ojos y veamos claramente que Dios nuestro Padre viene a buscar fruto en nosotros, allí está Jesús como nuestro labrador intercediendo por nuestras vidas ante el Padre, queriendo siempre darnos una oportunidad más. El viñador pide al padre una oportunidad más, otro tiempo más para poder trabajar en la tierra, abonarla, cavarla y ver si después de todo eso da fruto.

La pregunta que debemos hacer a nuestro interior es ¿Estamos dando fruto? Cada vez que el padre busca fruto en nosotros lo encuentra? Cuánta paciencia tiene que tener para que podamos empezar a dar lo que realmente estamos capacitados por Dios para dar? Somos sólo apariencia? Frondosos, verdes, aparentemente perfectos, pero sin ningún fruto que ofrecer?

Reflexionemos este día en el fruto que estamos dando en el reino de Dios, hemos sido comprados por un alto precio y podemos dar una buena cosecha y no solamente una sino quizás más de una. Jesús siempre será nuestro viñador, el que nos cuida, nos poda, nos limpia, mira a lo profundo y saca todo aquello que no vale y que no nos deja fructificar.

Dejemos que El Señor pode nuestras raíces, limpie nuestra tierra, cave en lo profundo y empecemos a dar fruto en abundancia para que el padre se agrade de nosotros y seamos útiles en Su reino. No permitamos que nuestras vidas permanezcan estériles y sin fruto, otros tomen nuestro lugar y seamos quitados de donde Dios un día quiso que fuéramos prósperos.

Anhela en tu corazón ser un árbol de dos cosechas!

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