viernes, 3 de agosto de 2018

QUITA DE MI LA TRISTEZA



"Tú cambias mis lágrimas en danza; me quitas la tristeza y me rodeas de alegría"
Salmo 30:1


Algunas veces viene a nuestro corazón un peso interno, el peso de la impotencia, la imposibilidad o quizás la injusticia, ese peso que hace fluir de nuestro corazón una profunda tristeza.

Tristeza por las cosas que están fuera de mi control, tristeza por las situaciones que no puedo arreglar, tristeza por los sueños que quisiera alcanzar, tristeza por sentir tanta impotencia ante tanta adversidad.

Tengo que detenerme y no dejar que los lazos de la tristeza me atrapen y hagan presa de mi, porque si me detengo a pensar y veo a mi alrededor puedo darme cuenta como primera cosa que tengo la vida, estoy viva, tengo latidos en mi corazón y mi pecho respira. Tengo que decidir si mis pensamientos se van a llenar de sombras, de dudas y de inseguridad, o voy a llenar mis pensamientos con ideas, soluciones, esperanza y fe en El Señor quien puede resolverlo todo y quien me ha dado todo.

Quita de mi la tristeza Señor, pero no porque no quiero sufrir, sino porque quiero ver todo lo que si tengo, todos esos regalos maravillosos que me das cada día, las mañanas y las tardes, el calor y el frío, el sol, la luna y las estrellas. Tengo regalos inmerecidos como mi familia, mis hijos, mis amigos, la gente que amo y que están siempre conmigo. Quita de mi la tristeza Señor, porque no tengo porque estar triste cuando tengo un Dios tan grande, porque nada está perdido, porque siempre hay esperanza y siempre hay un camino.

Quita de mi la tristeza Señor y dame un corazón siempre agradecido!


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