miércoles, 14 de agosto de 2019

AL OTRO LADO DEL RÍO

 

Qué diferentes se ven las cosas del otro lado del río, cuando llegamos a un lugar seguro y podemos seguir adelante, cuando pisamos tierra firme y nos sentimos mejor.

Pero que diferente cuando inevitablemente debemos cruzar por ese río caudaloso de incertidumbre, donde nuestras vidas sufren un cambio radical, cuando nos sentimos impotentes, inseguros, llenos de dudas y sin fuerzas, cuando estamos en ese punto donde no sabemos cómo llegaremos al otro lado, pero debemos seguir adelante. 

En la vida vamos a enfrentar tiempos y momentos en los que nos vemos así, no podemos volver atrás,  debemos seguir y delante de nosotros hay un río, no sabemos si es profundo, no sabemos si lograremos cruzarlo, no vemos la forma de llegar al otro lado, pero hay que enfrentarlo, llenarnos de valentía, de fuerza y de fe para continuar y seguir luchando.

Es en ese momento cuando llegan a nuestro corazón esas preciosas promesas que Dios nos dio un día " Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti." Isaías 43:2, El Señor ha dado preciosas promesas a aquellos que son valientes y toman la decisión de PASAR.

Esta palabra no promete que nunca pasaremos por momentos angustiosos, no dice que tendremos garantía para evitar los problemas, para no enfrentar cosas difíciles, esta palabra dice que cuando PASEMOS no sufriremos daño, cuando tomamos la decisión de dar un paso adelante, para caminar y avanzar, NO ESTAMOS SOLOS, Dios está con nosotros,  YO ESTARÉ CONTIGO, qué seguridad y qué confianza más grande!!

Todos quisiéramos evitar el pasar, pero la promesa se da a quienes actúan y caminan y deciden pasar, no importa como se llama el río por el que tienes que pasar, enfermedad, cargas económicas, impotencia, sufrimiento, dolor, tristeza, humillación... solo debes avanzar, recuerda que cuando decides pasar, El Señor estará contigo, cruzará contigo, te llevará al otro lado del río y estarás seguro.

Con los pies mojados, con las rodillas débiles, quizás con un poco frío, pero llegarás seguro porque en ningún momento el Dios en quien confías te dejará  solo, no dudes que El pasará  y continuará el camino contigo al otro lado del río...

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